Para que la pasta quede al dente, suelta, sin pegarse ni apelotonarse, se necesita una olla o cacerola grande y alta en la que quepa, al menos, 4 L. de agua (cantidad necesaria para cocer 1/2 kilo de pasta).
Una vez que el agua alcanza el punto de ebullición, se echa la pasta de una vez, se remueve cada cierto tiempo y se deja cocer, destapada, a fuego vivo.
Si se trata de pasta corta (espirales, mariposas, raviolis, macarrones...), convienen añadir al agua unas gotas de aceite para que no se peque; con los canelones, se procede del mismo modo.